

Cuando el dolor ha formado parte de la vida durante un tiempo, muchas personas se alejan de las cosas que disfrutan, como un deporte, una afición, un largo paseo o pasar tiempo con amigos. Ahora que los días buenos son más frecuentes, puede ser el momento adecuado para retomar algunas de ellas, paso a paso.
Las cosas que disfrutamos dan sentido a la vida y, a menudo, son lo que más echamos de menos cuando el dolor toma el control. Retomarlas puede mejorar tu estado de ánimo y tu confianza. También ayuda a que tu sistema nervioso aprenda que estas actividades vuelven a ser seguras, lo que puede contribuir a que el dolor se mantenga más atenuado.
En lugar de volver directamente a la actividad completa, ayuda empezar con una versión reducida. Por ejemplo:
Las investigaciones sobre la reincorporación suave y gradual a actividades que las personas habían estado evitando han demostrado que ayuda a reducir la preocupación por el movimiento y mejora la funcionalidad en el día a día. Cada pequeño éxito refuerza la confianza para el siguiente paso.
Es completamente normal sentirse un poco preocupado al volver a hacer algo que asocias con el dolor. Puedes elegir un momento en el que te sientas bien descansado, empezar con la versión más pequeña y contar con alguien que te acompañe si eso te ayuda.
Escribe tres cosas que hayas echado de menos. Elige la que te parezca más fácil e intenta hacer una versión pequeña de ella esta semana.