

En los días difíciles, puede parecer que el dolor lo ocupa todo. Dedicar cinco minutos a bajar el ritmo puede no parecer gran cosa, pero para muchas personas, una breve pausa para respirar y prestar atención al cuerpo ayuda a reducir un poco la intensidad y hace que el resto del día sea más llevadero.
Una revisión de estudios sobre la meditación mindfulness para el dolor crónico reveló que está asociada con pequeñas mejoras en el dolor, además de un mejor estado de ánimo y calidad de vida. El mindfulness no hace que el dolor desaparezca, sino que ayuda a cambiar la forma en que te relacionas con él, de modo que ocupe un poco menos de tu atención.
Puedes probar esto sentado o tumbado cómodamente:
Lo hará, y es algo totalmente normal. Cada vez que te des cuenta de que tu mente se ha distraído, vuelve a centrarla en la respiración con suavidad. Ese acto de darse cuenta es la práctica en sí.
A muchas personas les ayuda hacerlo en un momento determinado, como después de comer o antes de una tarea por la tarde. También puede ser útil cuando sientas que el dolor se está apoderando de ti.
Prueba la pausa de cinco minutos una vez al día durante esta semana y observa cómo te sientes después.