

Cuando el dolor aparece y desaparece, puede ser difícil saber cuánto esfuerzo realizar. En los días buenos, es tentador hacer mucho. En los días más difíciles, puede parecer más seguro hacer muy poco. Encontrar un punto de partida que funcione en ambos tipos de días le proporciona una base estable sobre la cual progresar.
Su punto de partida es la cantidad de actividad que puede realizar cómodamente la mayoría de los días, incluidos los más difíciles, sin que el dolor aumente después. Podrían ser 10 minutos caminando, 20 minutos de jardinería o estar sentado en su escritorio durante media hora antes de tomar un descanso.
Podría probar esto con una actividad:
Por ejemplo, si normalmente puede caminar 20 minutos antes de que el dolor aumente, su punto de partida podría ser de 15 minutos.
Empezar un poco por debajo de su límite significa que terminará sintiéndose bien, en lugar de detenerse porque el dolor le obliga a hacerlo. Esto ayuda a que su sistema aprenda que la actividad es segura y le da margen para progresar.
Es útil empezar con algo que sea importante para usted, como pasear al perro, jugar con los niños o retomar una afición que había dejado de lado. Avanzar en cosas que le importan suele ayudar a mantener la motivación.
Elija una actividad que sea importante para usted. Durante los próximos días, observe cuánto tiempo puede realizarla cómodamente y, a continuación, establezca su punto de partida en aproximadamente tres cuartas partes de ese tiempo.