

Si tu trabajo te obliga a mantenerte girado o inclinado hacia un lado, ya sea mirando una pantalla a tu izquierda o alimentando una máquina a tu derecha, tu cuello trabaja mucho más de un lado que del otro. Mantiene esa posición durante horas, por lo que los músculos de un lado permanecen activos mientras los otros apenas trabajan. Equilibrar las cosas es lo que más ayuda.
Tu cuello está diseñado para moverse libremente en todas direcciones, no para mantener una posición girada o inclinada durante largos periodos. Cuando una tarea te obliga a mirar siempre hacia el mismo lado, los músculos de ese lado trabajan constantemente mientras el flujo sanguíneo hacia ellos se ve restringido. Eso es lo que provoca que al final del día esa zona esté tensa, dolorida o con nudos. No se trata de debilidad ni de que estés haciendo algo mal, es simplemente el desequilibrio que se acumula con el tiempo.
La solución más sencilla es mirar de frente a aquello en lo que pasas más tiempo. Siempre que puedas, colocar la pantalla, la tarea o la máquina directamente frente a ti, en lugar de a un lado, permite que tu cuello permanezca en una posición central cómoda en lugar de girado. Si dos cosas compiten por tu atención, poner la que más miras directamente delante ayuda. Incluso mover los pies para girar todo el cuerpo hacia una tarea, en lugar de solo estirar el cuello, reparte el esfuerzo.
Si el trabajo en sí es unilateral, incorporar algo de equilibrio hacia el otro lado ayuda. Cuando la tarea lo permite, alternar el lado con el que trabajas, o qué mano u ojo lidera, evita que un solo lado cargue con todo. Si no puedes cambiar la tarea, aún puedes equilibrar las cosas a lo largo del día, girando suavemente el cuello hacia el lado opuesto de vez en cuando, o configurando una segunda tarea que utilice el otro lado. El objetivo es la variedad, para no mantener una sola posición durante todo el día.
La tensión unilateral no solo ocurre en el trabajo. Sostener el teléfono entre la oreja y el hombro, llevar siempre el bolso del mismo lado o apoyarse en un codo para mirar algo, todo contribuye al desequilibrio. Sostener el teléfono con la mano en lugar de encajarlo en el cuello, alternar el hombro en el que llevas el bolso y mantener frente a ti las cosas que miras a menudo, ayuda. Identificar estos pequeños hábitos suele eliminar el resto de la tensión en el cuello.
Si un lado de tu cuello está rígido al final del día, el movimiento suave suele aliviarlo mejor que quedarse quieto. Los giros lentos hacia ambos lados, rotaciones suaves de hombros o un poco de calor en la zona tensa ayudan a muchas personas. Girar suavemente hacia el lado opuesto al de tu trabajo puede sentirse como un buen contrapunto. Lo que ayuda varía de una persona a otra, así que vale la pena encontrar lo que alivia el tuyo.
Si deseas probar un estiramiento de cuello guiado, VIDA tiene un video corto que puedes seguir a tu propio ritmo.