

Muchas personas sienten que su cuerpo cambia durante la menopausia. Es posible que los músculos se sientan más débiles o se cansen antes, y que tareas que antes resultaban sencillas ahora requieran más esfuerzo. Ganar fuerza durante esta etapa puede ayudarte a sentirte más estable, y la plancha sobre antebrazos es una forma de conseguirlo.
A medida que los niveles de estrógeno cambian, muchas personas notan alteraciones en sus músculos y huesos. La masa muscular tiende a disminuir con la edad, y este proceso puede acelerarse durante la menopausia. El entrenamiento de fuerza es muy recomendable en la mediana edad para fortalecer los músculos, los huesos y mejorar la funcionalidad en el día a día.
La plancha sobre antebrazos desarrolla la resistencia de los músculos del tronco, es decir, los músculos del abdomen, la espalda y la cadera que te mantienen estable. Estos músculos ayudan a levantar peso, cargar objetos, agacharse y mantener el equilibrio.
Las planchas trabajan los músculos, pero no ejercen mucha carga sobre los huesos. Los huesos responden mejor a ejercicios de carga y resistencia, como caminar, subir escaleras o levantar pesas. Las planchas pueden ser una parte más de una rutina de fuerza más completa.
Podrías probar a:
La plancha sobre antebrazos apoyando las rodillas es una buena opción si estás empezando o si tienes un día de poca energía.
El sueño interrumpido, los sudores nocturnos y los cambios en los niveles de energía son comunes durante la menopausia. En los días de menor energía, puedes probar a mantener la postura durante menos tiempo o hacer la versión con rodillas. Mantener tu rutina, aunque sea con menor intensidad, ayuda a que tu fuerza siga aumentando.
La constancia es más importante que mantener la postura durante mucho tiempo. Tu vídeo de objetivos diarios te ofrece una rutina estable sobre la que progresar.
Combina tu vídeo de objetivos con otra actividad de fuerza esta semana, como una caminata a paso ligero con cuestas o levantarte y sentarte varias veces en una silla.