Crear un hábito de movimiento con una agenda intensa
Nicola Tik

Los inicios de carrera suelen ser intensos. Entre jornadas largas, vida social y todo lo demás, el ejercicio suele ser lo primero que se descuida, y es fácil pensar que necesitas una rutina de gimnasio completa o nada en absoluto. No es así. Incluso mantenerse activo una vez a la semana ayuda a reducir las molestias que se acumulan tras largas jornadas frente al escritorio, así que se trata de integrar pequeñas dosis de movimiento en la vida que ya tienes.

Olvida la mentalidad de todo o nada

La idea de que hacer ejercicio significa ir cinco veces al gimnasio a la semana es precisamente lo que hace que parezca imposible cuando estás ocupado, por lo que terminas sin hacer nada. La realidad es que un poco cuenta mucho. Una sesión activa a la semana ayuda a reducir el dolor más que no hacer ninguna, y las breves ráfagas de actividad a lo largo del día suman más de lo que la gente cree. Abandonar la idea de que solo cuenta si es un entrenamiento completo es, a menudo, lo que ayuda a ponerse en marcha.

Intégralo en lo que ya haces

El movimiento que más probabilidades tiene de perdurar es aquel que apenas requiere planificación. Podrías bajarte una parada antes y caminar el resto del trayecto, usar las escaleras cuando no tengas prisa o convertir una reunión con un amigo en un paseo en lugar de sentarte a tomar algo. Combinar el movimiento con algo que ya forma parte de tu día —tu trayecto al trabajo, tu pausa para comer, ver a alguien— significa que no necesitas una hora extra que no tienes. Simplemente se integra con lo que ya está sucediendo.

Empieza con un paso diminuto

Cuando tu semana está llena, el tamaño del objetivo importa. Es mucho más probable que logres hacer un paseo corto o una sesión suave que intentar hacer cuatro. Podrías empezar con quince minutos de algo que no te cueste, a un ritmo sencillo, y dejar que crezca a partir de ahí una vez que se sienta natural. Un hábito pequeño que mantienes es mejor que uno ambicioso que abandonas a las dos semanas.

Que sirva también como descanso

El movimiento no tiene por qué ser otra tarea más en tu lista. Un paseo corto despeja la mente, interrumpe un día cargado de pantallas y alivia la rigidez que provoca estar sentado, por lo que te devuelve tanto como te cuesta. Plantearlo como un descanso en lugar de algo más que encajar en tu agenda hace que sea mucho más fácil mantenerlo cuando estás bajo presión. Si quieres un estiramiento guiado rápido entre tareas, VIDA tiene un vídeo corto que puedes seguir a tu propio ritmo.

Algunas formas realistas de empezar

Estar ocupado es una razón real por la que el ejercicio se descuida, no un fracaso personal, y la solución no es tener más fuerza de voluntad, sino dar pasos más pequeños y sencillos. Incorpora un poco de movimiento en la semana que ya tienes y verás que es mucho más efectivo que un plan que requiere una vida extra para poder cumplirlo.