

Si le han diagnosticado necrosis avascular de cadera, es posible que haya notado que se siente y se comporta de manera diferente a otras afecciones de cadera que haya conocido. Este artículo explica qué está sucediendo y qué la hace distinta.
La necrosis avascular, a veces denominada NAV u osteonecrosis, ocurre cuando se interrumpe el suministro de sangre a la cabeza del fémur, la parte esférica en la parte superior del hueso del muslo que forma la articulación de la cadera. Sin un suministro de sangre adecuado, el tejido óseo de esa zona se debilita gradualmente y puede llegar a colapsar si la afección no se trata.
Se diferencia de la osteoartritis, que implica el desgaste gradual del cartílago articular, y de las afecciones inflamatorias como la artritis reumatoide, que son impulsadas por el sistema inmunitario. La NAV se refiere específicamente a la salud ósea y al suministro de sangre, más que al cartílago o la inflamación, por lo que su patrón y manejo tienen su propia lógica particular.
El dolor en la ingle es la característica más distintiva de la NAV, aunque también puede sentirse en la parte externa de la cadera, el glúteo o el muslo. Tiende a sentirse más al soportar peso, especialmente al caminar, estar de pie y al pasar de estar sentado a estar de pie, y puede aliviarse cuando no se está de pie.
En las etapas iniciales, algunas personas presentan hallazgos significativos en las imágenes con síntomas relativamente leves. En etapas posteriores, a medida que el hueso se debilita aún más, el dolor tiende a volverse más constante y el soporte de peso más difícil. La etapa en la que se encuentre en esa progresión determina cómo gestiona la actividad.
Dado que la NAV implica cambios estructurales en el hueso en lugar de en los tejidos blandos o el cartílago, la prioridad en la gestión de la carga es algo diferente. El objetivo es reducir el estrés mecánico que atraviesa la cabeza femoral afectada, manteniendo los músculos circundantes y el resto del cuerpo lo más activos posible.
Esto significa que la actividad de bajo o nulo soporte de peso, como nadar o andar en bicicleta, es generalmente más apropiada que el impacto alto o el soporte de peso sostenido durante los períodos en que la cadera está más reactiva. Caminar sigue siendo útil, pero la distancia y el terreno importan más de lo que lo harían con otras afecciones de cadera.
Mantener los músculos alrededor de la cadera, especialmente los glúteos en la parte posterior y lateral de la cadera, suavemente activos, apoya la articulación y reduce la carga que debe soportar directamente. Los ejercicios sentados y acostados que trabajan estos músculos sin una carga de peso pesada son un punto de partida práctico.
Evitar estar de pie prolongadamente sobre superficies duras y subir escaleras con cuidado, un escalón a la vez si es necesario, reduce la carga acumulada en la cadera afectada durante los períodos más reactivos.
Su especialista o médico de cabecera es fundamental para el manejo de la NAV, particularmente en lo que respecta a la orientación sobre el soporte de peso y el seguimiento de la progresión. VIDA apoya el aspecto del movimiento y el autocuidado junto con esa atención.