

Tu energía, fuerza y cómo responde tu cuerpo a la demanda física cambian a lo largo del ciclo menstrual. Este artículo explora cómo manejar esos cambios de forma práctica, ya sea que sigas una rutina estructurada o simplemente intentes mantenerte activo durante la semana.
Las fluctuaciones hormonales a lo largo del ciclo influyen en cómo responden tus músculos al esfuerzo, la rapidez con la que te recuperas y cómo se sienten tus articulaciones bajo carga. No son cambios drásticos para la mayoría de las personas, pero son reales y vale la pena tenerlos en cuenta en lugar de ignorarlos.
El ciclo se divide a grandes rasgos en dos mitades. La fase folicular, desde el inicio de tu periodo hasta la ovulación, es generalmente cuando los niveles de energía son más altos y el cuerpo responde bien a la demanda física. La fase lútea, desde la ovulación hasta el inicio del siguiente periodo, es cuando la progesterona aumenta y muchas personas encuentran que el esfuerzo se siente mayor para el mismo rendimiento, la recuperación tarda un poco más y el cuerpo se beneficia de un enfoque más suave.
Esta tiende a ser la fase en la que el movimiento se siente más natural y la energía está más disponible. Si disfrutas de actividades más exigentes, caminatas, sesiones de gimnasio, desplazamientos activos o deportes, esta es generalmente la fase en la que el cuerpo es más receptivo a ello. No necesitas estructurar nada formalmente en torno a esto. Simplemente notar cuándo te sientes más capaz y usar esa energía es suficiente.
En la segunda mitad del ciclo, especialmente la semana antes de tu periodo, muchas personas encuentran que las mismas actividades se sienten más difíciles. Esto no es una disminución de la forma física. Es una respuesta fisiológica normal a la progesterona y a la disminución de estrógenos.
Durante esta fase, un enfoque un poco más suave tiende a beneficiar más al cuerpo. Caminatas más cortas, sesiones de movimiento más suaves o simplemente incorporar más tiempo de recuperación entre días activos, todo tiene sentido aquí. Para los trabajadores de oficina, esto podría significar tomar el ascensor en lugar de las escaleras los días en que todo se siente más pesado, o elegir una caminata a la hora del almuerzo en lugar de algo más exigente.
No necesitas reformar tu rutina ni llevar un seguimiento detallado de tu ciclo. Incluso una conciencia general de en qué punto de tu ciclo te encuentras, y el permiso para ajustarte en consecuencia, puede hacer que la actividad física se sienta más sostenible y placentera a lo largo del mes.