

Cuando el dolor se acumula a lo largo del día, los músculos pueden permanecer tensos incluso después de acostarse. Una mente inquieta a menudo empeora la situación. Una rutina de relajación sencilla puede ayudar a que tu cuerpo y tu mente se liberen al mismo tiempo, facilitando así conciliar el sueño.
El sueño llega con más facilidad cuando el cuerpo está tranquilo. Las técnicas de relajación ayudan a activar la respuesta natural de calma del organismo, ralentizando la respiración y aliviando la tensión muscular. Las recomendaciones para dormir incluyen la relajación como uno de los métodos que pueden ayudar a las personas con problemas de sueño.
Esto lleva unos 10 minutos y funciona tanto si estás en la cama como si te sientas cómodamente antes de acostarte.
1. Ralentiza tu respiración. Respira lentamente unas cuantas veces, dejando que cada exhalación sea un poco más larga que la inhalación.
2. Tensa y relaja. Empezando por los pies y subiendo poco a poco, tensa suavemente cada zona durante unos cinco segundos y luego suéltala por completo durante 10 a 15 segundos. Observa la diferencia entre la tensión y la relajación. Puedes seguir este orden:
3. Visualiza un lugar tranquilo. Imagina un lugar que te resulte apacible, como una playa o un jardín tranquilo. Presta atención a los sonidos, los colores y la temperatura.
Si una zona te duele, no hace falta que la tenses. Simplemente exhala y deja que se relaje, o sáltatela por completo. Tensa las otras zonas con suavidad, aplicando aproximadamente la mitad de tu fuerza, en lugar de apretar con intensidad.
Muchas personas descubren que relajarse resulta más fácil y efectivo con la práctica. Hacerlo siempre en el mismo momento de la tarde, por ejemplo después de ver tu vídeo de VIDA, puede ayudarte a integrarlo en tu rutina de desconexión.
Cada noche de esta semana, prueba a realizar la rutina después de tu vídeo vespertino o una vez que estés en la cama. Observa cómo se siente tu cuerpo al terminar.