

Cuando tienes un mal día, hasta las tareas más cotidianas pueden parecer una montaña. Es fácil caer en el error de forzarte a hacer todo y pagarlo después, o simplemente tirar la toalla. Un plan sencillo, preparado en un día mejor, puede ayudarte a superar los días difíciles con menos esfuerzo y menos preocupación.
Cuando el dolor es intenso, resulta difícil pensar con claridad en qué hacer. Decidir de antemano elimina la presión del momento. Tu lista de alivio te ayuda a calmar el dolor, mientras que tu plan para días difíciles te ayuda a sobrellevar el día en sí.
Podrías escribir tres listas breves:
En un día difícil, solo necesitas centrarte en la primera lista.
Para las cosas que sí tienes que hacer, podrías probar a:
Puede ser útil explicar a las personas con las que vives o trabajas cómo es un día difícil para ti y qué te ayuda. De ese modo, pedir ayuda cuando llegue el momento te resultará más fácil.
Aprovecha un día mejor esta semana para escribir tu plan para días difíciles con tus tres listas. Guárdalo junto a tu lista de alivio para que ambos estén listos cuando los necesites.